Solía entonces
recostarme en tus piernas dúctiles
recibía tu abrazo estático cerrando los ojos
me perdía en el contacto
me dejaba ser piel y atención puras
no supe jamás la extensión de esos trances
o la de tu paciencia
una vez abrí los ojos
y sin dejar de percibir el mecánico estimulo
me encontré recostado en una habitación espaciosa
sin habitantes

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